¡Gracias, Clemente Jacques!

Claudia Rivera Marín

Las reuniones familiares, que en estos tiempos de pandemia extrañamos tanto, han sido momentos propicios para disfrutar de diversos juegos; uno de los más populares sin duda es la lotería. Si bien en la actualidad se pueden conseguir ejemplares con diferentes imágenes, la que muestra figuras representativas de la cultura mexicana, tales como el cazo, la chalupa y el gallo, es quizás la más conocida. La lotería tiene origen europeo, ya que durante el siglo XV en Italia la población se divertía con el lotto, juego que tenía como objetivo juntar cinco números que tenían una imagen asignada a partir de una baraja de 90 piezas.

Posteriormente en España se hizo popular entre la clase alta y de ahí fue importada a México en el siglo XIX, en donde se extendió a todas las clases sociales ya que durante la guerra de Independencia los soldados solían utilizarla como entretenimiento. También se acostumbraba jugarla en las ferias y eventos de muchos pueblos, lo cual permitió que se diera a conocer a lo largo y ancho del país. Esta historia es ampliamente descrita por José Enrique Ortiz Lanz en su libro “¡Lotería! Un mundo de imágenes. Las loterías de figuras en Campeche y México” (Cámara de Diputados, LXIII Legislatura, México, 2017, 333 pp.), en el que explica que hubo varios tipos de lotería, como la creada por José Guadalupe Posada a principios del siglo XX, que incluía figuras populares en las ferias mexicanas, entre ellas “el perverso” y “la seductora”.

Las figuras de la lotería se pintaban a mano en las tablas, por lo que era común encontrar pequeñas diferencias de acuerdo al estilo del dibujante. La iconografía que alcanzó mayor notoriedad es obra del empresario francés Clemente Jacques, quien se estableció en Campeche en 1887 y utilizó imágenes para la promoción de sus productos, por lo que registró su marca de 54 cartas bajo el nombre “Pasatiempos El Gallo”, con un logotipo que muestra a este animal, emblema nacional de Francia. Ortiz Lanz narra que en su lotería, Jacques toma figuras relacionadas con el tarot, tales como “la muerte”, “el sol” y “la luna”, mientras que para otras trató de suavizar el concepto utilizando diminutivos como en “el diablito” y “el negrito”. También incluye cartas relacionadas con símbolos de la pasión de Cristo, tales como “la escalera” y “la mano”, mientras que “el gallo” se relaciona con el apóstol San Pedro. En su obra, el escritor habla también de las similitudes y objetos compartidos entre la lotería de Jacques y la campechana.

En este juego tradicional también participa el “gritón”, quien cantaba las cartas a la voz de “corre” acompañadas de su respectivo verso, como por ejemplo el de “el jarrito”, que es un dicho popular en nuestro país: “todo cabe en un jarrito, sabiéndolo acomodar”. En otras regiones, las cartas de la lotería se utilizan como oráculo; se requiere consagrarlas y no utilizarlas de nuevo de la forma tradicional. Sería otra forma de “leer las cartas”, en la que cada una de las imágenes tiene su propio significado; por ejemplo “el gorrito” podría representar la llegada de un bebé mientras que “el cotorro” significa que hay personas que difunden chismes.

La lotería a la mexicana es una costumbre divertida y hasta esotérica que refleja símbolos de nuestra historia y folclore: un legado de Clemente Jacques.

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