Razón de Acequias

Acequias es la revista universitaria más longeva de La Laguna. En 2020 ha alcanzado 23 años de publicación ininterrumpida y es uno de los proyectos distintivos de la Ibero Torreón. Sus páginas han recogido una ya muy numerosa cantidad de colaboraciones en los géneros de ensayo, cuento, crónica, reseña y poesía, principalmente. Aparece en línea y en papel cada cuatro meses (abril, agosto y diciembre).

En su primer editorial, titulado “Acequias: razón de ser”, se afirmó lo que aquí citamos:

“Acequia”, apunta el Diccionario de la Real Academia, debe su étimo al arabismo as-saqiya, que significa “la que da de beber, la reguera”, y en el uso propiamente castellano designa a la “zanja o canal por donde se conducen las aguas para regar o para otros fines”.

Si tal es la definición, para bautizar a la revista que con este número estrena sus empeños no pudo elegirse vocablo más preciso dado el tino de su forma y de su contenido; por varias razones esta palabra implica no sólo a la Universidad Iberoamericana Laguna, sino a su entorno geográfico y al propósito de la publicación naciente. Vayamos por partes. Lo más evidente es la presencia de nuestras siglas —UIA— en la voz “aceqUIAs”, detalle que hubiera sido suficiente para elegir dicha palabra como nombre de este espacio.

Pero hay más: nadie ignora que la Comarca Lagunera es una región edificada en torno a la munificente agricultura, todos sabemos que en el ámbito rural se encuentran los orígenes de las ciudades hermanadas por el topónimo Laguna, y allí, en nuestro campo, “acequia” no solamente es una palabra de uso común, sino también un instrumento imprescindible para cristalizar el cíclico verdor de los cultivos. Luego entonces, Acequias se erige como metáfora de un proyecto impostergable: irrigar con sus aguas —léase con sus ideas— el terreno cultivable al interior de la Universidad que nos acoge, vencer al desierto de la incomunicación y del silencio, convertirse en “zanja o canal” por donde avancen las palabras necesarias para augurar buenas cosechas. Este racimo de páginas pretende ser, en suma, una parcela fértil atravesada por nuestras Acequias de divulgación y de conocimiento.

Verba volant, scripta manent, es decir, las palabras vuelan, la escritura permanece, observa la célebre sentencia latina. Esta publicación quiere hacerla suya y, con el mayor entusiasmo de sus acequieros, toma por asalto a la tinta y al papel para que el líquido vital de nuestras ideas fluya hacia lo mejor del hombre, a la verdad de la escritura que ahora, como siempre, nos engrandece y nos libera.

Todo esto sigue vigente.

Nota. La imagen que encabeza este post es la portada del primer número de Acequias, ilustrada íntegramente por el maestro Alonso Licerio; la imagen que remata el texto, una acequia, apareció en la página 5 del aquel primer número.

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