Siete, once, nueve, ocho

Claudia Guerrero Sepúlveda

En la antigüedad los siete cuerpos que variaban de posición en la bóveda celeste y que se podían observar a simple vista eran el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno, y cómo cambian de lugar todos los días fueron llamados con la palabra griega “planeta” que significa “errante” o “vagabundo”.

El artículo “Ideas generales sobre Astronomía”, del Semanario de las Señoritas Mexicanas publicado el primero de enero de 1840, nombró once planetas: cinco de los anteriormente mencionados (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno) y se añade la Tierra, Urano o Herschel, Ceres, Palas, Juno y Vesta, estos últimos descubiertos después de la invención del telescopio en el siglo XVII. En esta clasificación se eliminó de la lista a la Luna y al Sol al agregar a la definición de planeta la característica de la luz que transmiten calificándola como dulce, tranquila, uniforme, opaca y cuyo brillo se debe a la reflexión de la luz del sol. El sistema solar o planetario incluyó al sol que da vueltas sobre sí mismo en 25 días y medio, y a la Tierra y a los diez planetas con sus ocho satélites que se mueven en órbitas circulares.

En septiembre de 1846, Johann Gottfried Galle (1812-1910) descubrió Neptuno y los astrónomos siguieron encontrando más y más objetos de ese tipo; como los últimos descubiertos se parecían mucho entre sí, en 1850 nació una nueva categoría denominada asteroides en la que se incluyó a Ceres, Pallas, Juno y Vesta, con lo que el número de planetas cayó a ocho hasta febrero de 1930, cuando se descubrió el noveno planeta: Plutón.

Los astrónomos comenzaron a encontrar objetos similares en la órbita de Plutón, y en 2006, con el descubrimiento, de Eris se recategorizó el sistema solar, agruparon estos objetos distantes en una nueva área llamada cinturón de Kuiper; Plutón ahora solo cumple con dos características de un planeta, a saber, orbitar alrededor del sol y tener una masa que le da equilibrio hidrostático; le falta la tercera: que los planetas limpian el trayecto de su órbita y así evita que otros la invadan, por lo que el número de planetas disminuyó a ocho.

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